La Edad Media española, comprendida entre los siglos V y XV, fue una etapa decisiva en la formación histórica de la península ibérica.
Durante este largo periodo se sucedieron transformaciones políticas, conflictos militares y cambios sociales que configuraron los reinos medievales y sentaron las bases de la España posterior.
A lo largo de estos siglos, diversos acontecimientos relevantes tuvieron lugar en el mes de enero, marcando hitos concretos dentro de la historia medieval peninsular, y a continuación enlistaremos algunos de ellos.

672: proclamación de Wamba como Rey Visigodo
Wamba fue proclamado rey del reino visigodo tras la muerte de Recesvinto.
Su ascenso al trono representó uno de los últimos intentos de fortalecer la autoridad monárquica visigoda frente al poder creciente de la nobleza.
El reinado de Wamba destacó por su disciplina militar y sus reformas administrativas, en un contexto de inestabilidad interna que precedió a la desaparición del reino visigodo pocas décadas después.
910: división del Reino de Asturias
Tras la muerte del rey Alfonso III, el Reino de Asturias se dividió entre sus hijos, dando lugar a los reinos de León, Galicia y Asturias.
Este hecho marcó un punto de inflexión en la organización política cristiana del norte peninsular y contribuyó a la formación de nuevas entidades territoriales que desempeñarían un papel central en la historia medieval de España.

929: proclamación del Califato de Córdoba
Abderramán III se proclamó califa en Córdoba, rompiendo formalmente con la autoridad religiosa del califato abasí de Bagdad.
Este acontecimiento dio origen al Califato de Córdoba, una de las entidades políticas más poderosas de la Europa medieval.
Bajo su gobierno, Al-Ándalus alcanzó una etapa de estabilidad, prosperidad económica y esplendor cultural que convirtió a Córdoba en un referente urbano, científico y artístico del Occidente medieval.
1236: consolidación cristiana de Córdoba
Las fuerzas de Fernando III de Castilla iniciaron en ese momento la fase decisiva del dominio cristiano sobre Córdoba, tras un prolongado asedio iniciado meses antes.
La toma efectiva de la antigua capital del califato supuso un avance estratégico fundamental en el proceso de expansión castellana hacia el sur y debilitó de forma decisiva la presencia musulmana en el valle del Guadalquivir.

1348: La Peste Negra y la gran crisis del siglo XIV
La Peste Negra hizo su aparición en la península ibérica, tras haberse extendido previamente por otros territorios europeos.
Las consecuencias fueron profundas: despoblación rural, escasez de mano de obra, abandono de tierras y un fuerte impacto económico y social.
A esta crisis demográfica se sumaron conflictos internos, guerras civiles y tensiones entre la nobleza y la monarquía.
Sin embargo, el periodo también impulsó transformaciones estructurales, como el fortalecimiento progresivo del poder real y el desarrollo de instituciones políticas como las Cortes, especialmente en Castilla y la Corona de Aragón.
1369: consolidación del reinado de Enrique II de Trastámara
El conflicto sucesorio castellano entró en su fase final tras la guerra civil entre Enrique de Trastámara y Pedro I.
Este acontecimiento marcó el inicio de la dinastía Trastámara en la Corona de Castilla y abrió una nueva etapa política caracterizada por el fortalecimiento de la nobleza y la reconfiguración del poder monárquico durante la Baja Edad Media.
1492: capitulación del Reino nazarí de Granada
El 2 de enero de 1492, el sultán Boabdil entregó la ciudad de Granada a los Reyes Católicos, poniendo fin al último reino musulmán de la península ibérica.
Este hecho cerró definitivamente el ciclo histórico iniciado con la llegada del islam en el siglo VIII y simbolizó el final de la Edad Media en España, dando paso a la Edad Moderna.








