Ilustración de una persona contemplando una ciudad antigua con el título del artículo en la parte superior

Los Buyíes: la dinastía persa que llegó a dominar Bagdad

En el siglo X, los Buyíes protagonizaron uno de los ascensos más sorprendentes del mundo islámico medieval. Esta dinastía persa, nacida en las montañas de Daylam, logró extender su poder por Irán e Irak hasta alcanzar Bagdad, donde los califas abasíes continuaron en el trono, pero perdieron gran parte de su autoridad política.
Su historia refleja las luchas de poder, conquistas y transformaciones que marcaron el califato durante esta época.

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    El Origen de los Sicarios leitura Los Buyíes: la dinastía persa que llegó a dominar Bagdad 4 minutos Seguindo La historia de Hadhafang, la espada élfica en las manos de Arwen

    De las montañas de Irán al corazón del califato

    En el siglo X, el mundo islámico estaba muy lejos de tener un único poder, el antiguo califato abasí, con capital en Bagdad, seguía siendo una referencia religiosa y política, pero su autoridad real se había debilitado y en distintas regiones surgían gobernantes locales, ejércitos independientes y nuevas dinastías que aprovechaban aquella fragmentación.

    En ese escenario aparecieron los Buyíes, una familia de origen persa procedente de Daylam, una región montañosa situada al sur del mar Caspio. De entre ellos, los tres hermanos que construyeron su poder fueron Alí, Hasán y Ahmad, hijos de Buya, quienes habían comenzado como soldados y fueron reuniendo tropas hasta convertirse en señores militares capaces de conquistar territorios.

    El ascenso comenzó en 934, cuando Alí consiguió hacerse con Fars, una importante región del suroeste de Irán, y estableció su poder en torno a Shiraz, pero el momento decisivo llegó al año siguiente, cuando en 935 murió Mardavij, poderoso gobernante de la dinastía ziyárida, y sus dominios quedaron sumidos en una situación de inestabilidad. Fue entonces que los hermanos Buyá aprovecharon el vacío de poder para avanzar rápidamente.

    Califato Abasí

    El día que los Buyíes entraron en Bagdad

    Durante los años siguientes, los tres hermanos ampliaron sus dominios: Hasán extendió su autoridad por el centro de Irán y llegó a controlar Isfahán y Rayy, mientras Ahmad avanzaba hacia el oeste.
    La expansión culminó en 945, cuando Ahmad entró en Bagdad, la capital del califato abasí, acontecimiento que cambió completamente el equilibrio político, pues aunque el califa abasí permaneció en el trono perdió gran parte de su poder efectivo, ya que los Buyíes aceptaron mantener la figura del califa y respetaron su autoridad religiosa, mientras ellos controlaban realmente el gobierno y el ejército.
    Entonces, Ahmad recibió el título de emir de los emires, convirtiéndose en la principal autoridad política de Bagdad y pese a que los nuevos gobernantes eran chiíes, mientras que el califato abasí pertenecía a la tradición suní, los Buyíes no eliminaron al califa ni sustituyeron formalmente el califato por otro poder religioso, sino que mantuvieron aquella institución, pero dejaron claro que el poder político estaba en sus manos.

    El dominio buyí alcanzó uno de sus momentos de mayor esplendor con Adud al-Dawla, que gobernó en la segunda mitad del siglo X y consiguió reunir bajo su autoridad amplias zonas de Irán e Irak. Su época estuvo marcada por la actividad cultural, las obras públicas y el desarrollo de ciudades como Shiraz, que se convirtió en uno de los grandes centros de la Persia medieval.

    Lucha en Bagdad, ilustración

    Una potencia que terminó dividida

    El problema llegó después de la muerte de Adud al-Dawla en 983, cuando las disputas entre sus sucesores fueron debilitando la unidad de los territorios buyíes, pues las distintas ramas familiares comenzaron a actuar con mayor autonomía y otros poderes regionales aprovecharon la situación para avanzar sobre sus dominios.

    La dinastía consiguió mantenerse durante varias décadas, pero finalmente apareció un nuevo poder procedente de Asia Central: los selyúcidas.
    En 1055, el sultán selyúcida Tugril Beg entró en Bagdad y puso fin al dominio político buyí sobre la capital.

    Aún así, es innegable que, para entonces, los Buyíes, que habían llegado al poder desde una región montañosa de Irán y terminaron controlando Persia occidental, Irak y la propia Bagdad, habían tenido un ascenso que significó una de las grandes transformaciones del mundo islámico medieval: el califa conservó su prestigio religioso, pero el poder efectivo pasó a manos de una dinastía persa que había construido su fuerza mediante la guerra, la conquista y una hábil utilización de las estructuras políticas existentes.

    Dinastía Biyid