Causas que dieron origen a la Guerra de los Cien Años
La Guerra de los Cien Años fue un conflicto entre Inglaterra y Francia que comenzó en 1337, cuando el rey francés Felipe VI confiscó el ducado de Aquitania, territorio controlado por la Corona inglesa, ya que esa disputa territorial se unió a un conflicto sucesorio: Eduardo III de Inglaterra reclamaba el trono francés por su parentesco con la dinastía de los Capetos, pero la monarquía francesa rechazó su pretensión y respaldó a Felipe VI.
Estas rivalidades políticas, territoriales y dinásticas desencadenaron la guerra.
Las primeras victorias inglesas
Durante la primera etapa, Inglaterra consiguió importantes triunfos gracias a la organización de sus tropas y al uso eficaz del arco largo, tales como las siguientes:
- Batalla de Crécy (1346): en que los arqueros ingleses derrotaron a un ejército francés superior en número.
- Toma de Calais (1347): Inglaterra conquistó una ciudad estratégica que mantendría durante más de dos siglos.
- Batalla de Poitiers (1356): en esta batalla los ingleses vencieron de nuevo y capturaron al rey francés Juan II.
Además, en 1360, el Tratado de Brétigny estableció una tregua y concedió importantes territorios a Inglaterra, aunque no resolvió definitivamente el conflicto, pero sí lo pospuso.

La reanudación de la guerra y las nuevas batallas
Tras varios años de tregua, las hostilidades se reanudaron en 1369.
Francia, bajo el reinado de Carlos V, recuperó buena parte de los territorios perdidos, sin embargo, las disputas internas y las crisis sucesorias permitieron que Inglaterra volviera a avanzar a comienzos del siglo XV, aunque esta vez con el tiempo las posiciones se invertirían.
Algunas de las batallas destacadas fueron las siguientes:
- Batalla de Azincourt (1415): cuando Enrique V de Inglaterra obtuvo una victoria decisiva frente a un ejército francés más numeroso.
- Sitio de Orleans (1428-1429): dónde la intervención de Juana de Arco contribuyó a levantar el asedio inglés y cambió el rumbo de la guerra.
- Batalla de Formigny (1450): en que las tropas francesas derrotaron a los ingleses y facilitaron la recuperación de Normandía.
- Batalla de Castillon (1453): en la cual la victoria francesa puso fin a las principales operaciones militares del conflicto.
¿Quién ganó la Guerra de los Cien Años?
Francia fue la vencedora final, pues aunque Inglaterra logró importantes victorias durante las primeras décadas, terminó perdiendo casi todas sus posesiones en territorio francés y al finalizar la guerra, solo conservaba Calais, que perdería en 1558.
La recuperación francesa estuvo relacionada con la reorganización del ejército, el fortalecimiento de la monarquía y el papel de figuras como Juana de Arco y el rey Carlos VII.

Consecuencias de la Guerra de los Cien Años
La guerra tuvo importantes consecuencias políticas, económicas, sociales y militares, entre las que destacan:
- El fortalecimiento de la monarquía francesa: la Corona amplió su autoridad y consolidó el control sobre el territorio.
- Las pérdidas territoriales inglesas: Inglaterra perdió casi todas sus posesiones en Francia, lo que debilitó su influencia continental.
- Una crisis económica: los elevados gastos militares provocaron impuestos, endeudamiento y dificultades comerciales.
- La destrucción y pérdida de vidas: numerosas poblaciones sufrieron saqueos, incendios y desplazamientos, además de las muertes en combate.
- La transformación militar: aumentó la importancia de la artillería, la infantería y los ejércitos organizados por la monarquía.
- Los cambios políticos en Inglaterra: la derrota y las disputas por el poder contribuyeron al clima de inestabilidad que desembocó en la Guerra de las Dos Rosas.
¿Cuánto duró realmente la Guerra de los Cien Años?
La guerra se desarrolló entre 1337 y 1453, por lo que duró aproximadamente 116 años, aunque no fue una lucha continua: hubo treguas, periodos de paz y varias etapas de enfrentamientos separados.
La Guerra de los Cien Años fue uno de los conflictos más importantes de la Baja Edad Media.
Originada por disputas territoriales y sucesorias, transformó las relaciones entre Inglaterra y Francia, debilitó estructuras feudales y favoreció el fortalecimiento de las monarquías.
La victoria francesa de 1453 marcó el final de una larga lucha y consolidó una nueva etapa en la historia política de Europa occidental.




